La esencia del Masaje Californiano

Para que entendáis qué pretende este tipo de masaje, lo voy a explicar basándome en tres conceptos básicos, muy relacionados entre si, y que suponen una cierta actitud por parte de la persona que da el masaje. Estos tres pilares básicos son: la presencia, la escucha del cuerpo y el tacto consciente.

Si sois practicantes de yoga, habréis oído a vuestros profesores cuando tratan de induciros a un estado que os sonará: el aquí y el ahora, intentan que vayáis liberando vuestra mente de preocupaciones, tensiones, etc., y os dan tiempo para que lentamente vayáis llegando a ese lugar o a esa actitud para comenzar la práctica. Bueno, estamos hablando de lo mismo, la presencia significa exactamente eso. El masaje californiano es como un viaje en el que no caben alforjas, en la medida que el masajista consiga iniciar ese viaje aparcando, por así decirlo, “su vida cotidiana” y calmar su mente, conseguirá sencillamente estar presente.

En cuanto a la escucha del cuerpo, solo es posible si el masajista logra esa presencia de la que hablábamos antes. En los masajes a los que estamos mas habituados, el masajista va buscando aquellos lugares en los que hay contracturas, tensiones, etc., y trata de aliviarlos. En el masaje californiano partimos de otro lugar, dejamos que sea el propio cuerpo el que hable, y el resultado es sorprendente. En la medida que conseguimos liberar nuestra mente de todo lo externo al masaje y nos dejamos llevar, conseguimos tener una percepción global del cuerpo y del estado del paciente que nos lleva a hacer un tipo de trabajo u otro, en función de lo que logramos percibir.

En cuanto al tacto consciente, término muy de moda actualmente, tiene mucho que ver con la presencia y la escucha del cuerpo. El tacto consciente requiere abrir nuestra mente y dejar que nuestras manos hagan el trabajo, pero con una actitud de consciencia total en cada movimiento, en cada dedo que en esos momentos está tocando el cuerpo de nuestro paciente y en dejar que las superficies de contacto actúen solas, pero al mismo tiempo, es como si hubiera un pequeño cerebro en cada uno de nuestros dedos y de nuestras manos, que nos permite mantener un dialogo con el cuerpo del paciente.

Pero, como se aplica el californiano??. Para mi, ante todo, quiero deciros que cuando lo descubrí pensé “este es el masaje de los masajes”, es decir, es un masaje absolutamente natural, sencillo, nada forzado, y por tanto, fácil de aplicar y de aprender, pero hay que tener en cuanta un par de cosas esenciales:

La postura del cuerpo y la respiración, imaginaos una persona haciendo tai-chi. En este arte siempre se trabaja desde los chacras, de la misma manera, el truco del masaje californiano es la posición del cuerpo que viene condicionada al trabajar desde el segundo chacra, el Hara o lo que es lo mismo, trabajar desde el centro. Intentamos siempre que nuestro Hara esté bien alineado y vamos desplazando el peso del cuerpo en función a él y al lugar del paciente en el que estemos trabajando, es decir, queremos aprovechar siempre nuestro propio peso y posición del cuerpo para hacer el menos esfuerzo posible y conseguir la mayor relajación posible, eso solo se consigue con movimientos plásticos, relajados, sueltos, estilo tai-chi.

El californiano está compuesto por una amplia variedad de manipulaciones, amasamientos, tracciones, elongaciones, torsiones, presiones, etc, pero lo que le da su propia esencia y lo que consigue conducir al paciente a un estado en el que se “olvide de todo”, son básicamente tres cosas: los movimientos largos, la presión y el ritmo.

Los movimientos largos son básicamente integradores, sirven como hilo conductor del masaje y nos sirven también para viajar a través del cuerpo del paciente produciendo una sensación de continuidad, o sea, estamos trabajando una zona en concreta, hacemos un movimiento largo, que nos sirve para integrar esa zona con el resto del cuerpo, y a la vez nos permite viajar a otra zona sin que el contacto con la piel del paciente haya desaparecido. Todo esto produce una sensación como de ola o de caricia.

La presión y el ritmo, son dos cosas a tener muy en cuenta. Tanto uno como el otro suelen ser constantes, esto ayuda a que el paciente se sienta siempre tocado y que no note grandes alteraciones en cuanto a la intensidad y la velocidad de la presión, esto hace que el masaje sea armonioso y lleva al paciente a ese estado de relajación interna y externa que lo caracteriza. Aunque parezca una contradicción, de vez en cuando, esta presión y este ritmo dejan de ser constantes para realizar algún trabajo específico que lo requiera, pero previamente ya hemos inducido al paciente a un estado que no se ve normalmente alterado por estos cambios.

Por último me gustaría decir algo que escucho a menudo a las personas que se hacen masaje conmigo y que creo que es extensible, por ejemplo, a las prácticas de yoga: es un acto de amor, hecho desde la consciencia y dirigido a las personas que en esos momentos están en la sesión.